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Informativo 6 C. Rescate

 Lulú una puma hembra, el mayor felino nativo de nuestro país, llegó al borde de la muerte con poco más de 3 kilos a fines del mes de mayo a nuestro centro de rescate, había quedado huérfana luego que su madre, una puma silvestre de la zona de Pemuco, había sido muerta. Ricardo Bustos y Daniela Doussang se encargaron de alimentarla con presas  silvestres  durante horas de la noche y con dificultad se evitó su contacto con los humanos, todo esto con el fin de que no perdiera sus hábitos salvajes. Lulú subió 12 kg en seis meses y nuestra intención era liberarla al medio silvestre durante este mes, para luego monitorearla mediante  telemetría con el fin de conocer más acerca de estos felinos. Sin embargo el SAG prohibió su liberación, existía un riesgo de fracaso que esta institución no estuvo dispuesta a correr.
Después de este amargo trago, organizamos el traslado de la puma hasta el centro de rescate “senda nativa Romahue” ubicada en las cercanías de Puerto Varas en la región de Los Lagos, lugar  donde existe un centro de rehabilitación a cargo del Sr. Silvio Rossi. Allí, se dispone de una jaula de una hectárea (10.000m2) de superficie,  correctamente ambientada para la tenencia de pumas. En esta mega jaula se encuentra, el esperamos futuro compañero de Lulú, un  joven puma llamado Ayun, el cual tiene una historia semejante a la de Lulú.
Con los nervios que implica manipular un animal salvaje, y con la ayuda de los doctores Oscar Skewes y Pablo Rivera, el felino fue anestesiado para luego obtener muestras sanguíneas, genéticas y morfométricas. Fue desparasitado, pesado, medicado preventivamente  y finalmente transportado por vía terrestre a Romahue, en donde esperamos que se desenvuelva junto a Ayun de la forma que se merece, siguiendo sus instintos salvajes.

Daniel González Acuña